La vocación de Ainara
Al acabar la proyección de la película Los domingos, salí del cine con una mezcla de emoción y reflexión. En mi memoria surgió, por contraste, otro filme lejano: Historia de una monja (1959). Ambas fueron premiadas —la primera, dirigida por Alauda Ruiz de Azúa, con la Concha de Oro del Festival de San Sebastián; la segunda, por Fred Zinnemann, con el Óscar de 1960— y comparten un mismo núcleo: el itinerario interior de la vocación religiosa y el impacto que las decisiones personales tienen en el entorno familiar y social.