Hacia una teología del buen humor
La lectura frecuente de filosofía y teología conduce, a medida que uno acumula años y lecturas en estos dos ámbitos, a una constatación difícil de ignorar: buena parte del pensamiento filosófico y teológico se ha redactado desde una austeridad de espíritu poco amiga de la diversión, prescindiendo a menudo de los recursos de la