Esto era y no era
En nuestro camino cuaresmal hacia la alegría de la Pascua, uno de los textos que la liturgia nos ofrece es la parábola del hijo pródigo. El tiempo de Cuaresma es como un viaje por el desierto hacia la tierra prometida. Pero este viaje no se hace por los caminos y los pueblos de nuestra tierra, sino que se realiza a través de la geografía de nuestro corazón.