¿Por qué estudiar aún el Antiguo Testamento?

Ya casi no nos recordamos del tiempo convulso que hemos vivido en nuestra casa desde el punto de vista político, porque ahora otra convulsión golpea las seguridades de nuestra civilización con una sacudida de dimensiones planetarias. Se han suspendido casi todas las actividades que no sean imprescindibles para sostener la vida, se ha impuesto la “distancia social” con la consiguiente crueldad para los más débiles; ni siquiera se han permitido los actos religiosos para despedir a los seres queridos.

Debiéramos comprender

<p>En estos d&iacute;as estamos celebrando la Semana Santa, pero de forma distinta. Ni quiero abrumar con otro mensaje aterrizando en nuestro confinamiento ni, menos a&uacute;n, dar alas a los sobresaltos y temores, que ya bastantes tenemos. Adem&aacute;s, s&eacute; muy bien que hay circunstancias donde las reflexiones tienen poco que hacer.

Carta pastoral del Card. Omella con motivo del coronavirus

El coronavirus ha puesto en jaque a nuestro mundo: la economía, la política, la religión, la sanidad pública, las escuelas y universidades, etc. Es como si, de pronto flotásemos en el aire sin pisar tierra firme. Y a todos nos entra una cierta dosis de incertidumbre, de preocupación, de angustia y de miedo, parecida a la que tenían los apóstoles cuando navegaban en el lago de Tiberíades y un fuerte viento zarandeaba la barca hasta el punto de ponerla en riesgo de hundirse.