Travesías hacia la resurrección
No se llega de golpe a la resurrección. Normalmente, hay que transitar por determinadas travesías que conducen a ella. Me detengo en tres. La primera, la muerte. Para resucitar, antes hay que morir. Adentrarse en un terreno ignoto. Desprenderse de todo para conseguirlo todo. Dejar la vida temporal para alcanzar la vida eterna. El miedo nos acogota ante la travesía de la muerte. Una realidad que he vivido desde pequeño. En mi infancia, murió mi padre. En mi adolescencia, mi madre.
