"Raíces y alas", un viaje poético en el aniversario del ISCREB
El Instituto Superior de Ciencias Religiosas de Barcelona (ISCREB) celebró su 25º aniversario con “Raíces y Alas”, un recital poético y musical concebido como un viaje simbólico por la identidad, la pertenencia y la esperanza. Durante cerca de tres cuartos de hora, poesía, música y reflexión se entrelazaron para evocar la memoria de la institución y su proyección de futuro.
Un relato en cuatro movimientos: raíces, fe, alas y equilibrio
El hilo narrativo se articuló a partir de las metáforas de “raíces” y “alas”, con tres voces protagonistas —Laia, Ezequiel y José María— y la participación inicial y final del director del ISCREB, Ramon Batlle.
El acto se abrió con la pieza Spiegel im Spiegel de Arvo Pärt, una música de transparencia cristalina que preparó el terreno para las primeras palabras de los intérpretes: “las raíces como la tierra que nos sostiene” y “las alas como el símbolo del sueño y el diálogo que nos impulsan”.
Raíces: la comunidad como fundamento
El primer bloque, dedicado a las raíces, puso el foco en la identidad colectiva y la fuerza de la comunidad. José María abrió con una declaración de principios: “Somos tierra y somos memoria. Cada raíz nos une a la historia, a la lengua y a la voz de los que nos han precedido”.
La música de Hildegarda von Bingen (O vis aeternitatis) añadió un tono místico, mientras los versos de Maria-Mercè Marçal, J.V. Foix y el Salmo 137 trazaron un puente entre el arraigo y la añoranza.
El poso de la fe: sabiduría compartida
En el segundo bloque, el piano íntimo de Clara Peya acompañó una reflexión sobre la fe como raíz interior. Se combinaron textos de Jeremías, Santa Teresa de Jesús, el Corán e Hildegarda von Bingen, en un diálogo interreligioso que reivindicaba la sabiduría como espacio común entre tradiciones.
Alas: la proyección hacia el futuro
El tercer movimiento, acompañado por la música de Hania Rani, se abrió a la esperanza y al futuro. “Ahora dejemos que la memoria se convierta en impulso. Que las raíces nos den alas”, dijo José María. Los textos de Miquel Martí i Pol, Montserrat Abelló e Isaías iluminaron este vuelo simbólico con un mensaje de confianza y renovación.
Las alas enraizadas: síntesis y equilibrio
El cierre, con Nuvole Bianche de Ludovico Einaudi , buscó el equilibrio entre tradición y futuro. Ezequiel recitó los conocidos versos de Juan Ramón Jiménez —“Raíces y alas, pero que las alas arraiguen y las raíces vuelen”—, convertidos en lema de la celebración. Laia añadió un fragmento de Canto jo i la muntanya balla de Irene Solà, antes de concluir con la frase que resume el espíritu del recital: “Raíces y alas: la memoria que nos eleva, y el vuelo que nunca olvida de dónde viene”.
Una clausura de gratitud y serenidad
El director Ramon Batlle cerró el acto con palabras de agradecimiento, mientras sonaba la Gymnopédie núm. 1 de Erik Satie, que aportó un tono de serenidad y despedida.
“Raíces y Alas” fue más que un recital: un espacio de encuentro entre poesía, fe y arte, donde la memoria y la esperanza dialogaron para imaginar el futuro del ISCREB con una luz renovada y profundo sentido espiritual.