General

Los domingos: una noticia que revoluciona

[Article original aparegut a la revista Foc Nou] Me gusta el cine de Alauda Ruiz de Azúa, desde aquel Cinco lobitos que me conmovió mucho y me pareció un exquisito ejercicio de disección de la familia. Ahora nos presenta Los domingos. De nuevo, un ejercicio intimista, aparentemente sencillo y, sin embargo, muy complicado de tejer: un entramado de varios personajes, cada uno con su peculiaridad.

Se trata de una película sobre la vocación religiosa de una adolescente a las puertas de la mayoría de edad. Pero limitarse a eso sería traicionar la complejidad y la grandeza de esta película, ciertamente una propuesta arriesgada que ha gustado a muchos, pero que también ha irritado a muchos otros: unos acusándola de una indebida exaltación de la vocación religiosa, mientras que otros, en el extremo contrario, señalan un exceso de caricaturización del rechazo a la religión y a la vida religiosa. Sin embargo, creo que ambas críticas son excesivas.

Ainara es una joven vasca a punto de cumplir 18 años que debe decidir qué estudios universitarios comenzar, pero que decide hacerse monja, y monja de clausura. Estudia en una escuela religiosa, tiene buenos amigos y amigas —incluso algún chico con quien mantiene cierta intimidad—, participa en un coro y tiene un joven sacerdote como director espiritual.

La noticia revoluciona su casa: su padre, viudo pero con una nueva pareja con quien tendrá un hijo nuevo, además de Ainara y los dos hermanos pequeños; su abuela, ya mayor y escéptica; y sobre todo su tía, una mujer culta que quiere enormemente a Ainara, emparejada en una relación difícil y con un hijo pequeño. Por otro lado, están las monjas del convento de clausura, especialmente la superiora, que recibirá la petición por parte de Ainara de hacer con ellas una experiencia religiosa.

Este es el “retrato de familia” de la película. Y lo digo porque todos ellos tienen un papel en este acontecimiento singular: la repentina vocación religiosa de Ainara.

En realidad, la grandeza de la película radica en la mirada deliberadamente serena y objetiva que la directora quiere dirigir sobre este acontecimiento. Se trata, pues, de un ejercicio de introspección que busca ser objetivo para ayudarnos a entender los motivos que llevan a cada uno de estos personajes a posicionarse favorable o desfavorablemente ante la vocación religiosa de Ainara.

Y, en realidad, sobre todo a mostrar la capacidad de cada uno de aceptar, procurar entender y acompañar, de la mejor manera posible, un proceso vocacional —aquí religioso— como podría haber sido social por parte de una joven adolescente que quisiera implicarse firmemente en el servicio al desarrollo en el Tercer Mundo, dejando atrás su plácida vida en el País Vasco; o si hubiera querido unirse a un grupo de música dejando atrás su vida académica.

Porque de esto habla Los domingos: de si sabemos acompañar procesos personales. O de no saberlo, ni querer intentarlo.

Y esta es una gran reflexión a hacer a través de una película bien hecha que no solo entretiene, sino que sobre todo interpela. ¡Gran cine!

Otras notícias
General

La hospitalidad como camino espiritual y vínculo de fraternidad universal

20 Enero 2025
La hospitalidad es más que un gesto de acogida: es un compromiso profundo con el otro que revela la dimensión espiritual y transformadora de la humanidad. Francesc-Xavier Marín, en la conferencia "La hospitalidad: deber de apertura a la trascendencia", la exploró desde la fenomenología, subrayándola como núcleo de la fe y la convivencia.
General

Travesías hacia la resurrección

No se llega de golpe a la resurrección. Normalmente, hay que transitar por determinadas travesías que conducen a ella. Me detengo en tres. La primera, la muerte. Para resucitar, antes hay que morir. Adentrarse en un terreno ignoto. Desprenderse de todo para conseguirlo todo. Dejar la vida temporal para alcanzar la vida eterna.
General

Las siete últimas palabras de Cristo en la Cruz

“Las siete últimas palabras de Cristo en la Cruz” (Seven Last Words of Christ) fue la composición musical de Franz Joseph Haydn interpretada por el Cuarteto de Cuerda Classicambra de la Orquesta Sinfónica Julià Carbonell de las Tierras de Lleida en el Aula Magna del Instituto de Estudios Ilerdenses el 2 de marzo de 2007.