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Las paradojas del combate por la paz

Puede ser que nadie se acuerde de Flavio Vegetius, el autor latino del siglo IV que hacia el final de su vida se convirtió al cristianismo. Pocos hoy deben haber leído su ensayo Epitoma rei militaris. Pero muchos conocen la sentencia del prefacio del libro III en la versión que se popularizó más tarde: Si vis pacem, para bellum (Si quieres la paz, prepara la guerra). La expresión Para bellum, con el paso de los años, dio nombre a la pistola Parabellum y a la munición 9x19 Parabellum registradas por la Deutsche Waffen en 1898. ¡Muy explícito!

Paradojas de las palabras: armarse, supuestamente, para defender la paz. Fue la norma durante la guerra fría y vuelve, tristemente, a asomar la cabeza con motivo de la guerra en Ucrania. ¿Podría considerarse que el abuso de las palabras es una forma de violencia? Quizás provoca desconfianza que quien habla de paz llame a enviar armas, o tal vez haya quien crea de verdad que armarse permitirá imponer aquella paz perpetua de los cementerios de la que hablaba Kant. O a lo mejor, todavía, quien insiste en hablar de la necesidad de aumentar los presupuestos de defensa es porque ha dimitido de la aspiración a la convivencia entre los seres humanos. Y, sin embargo, no hace tantas semanas, con motivo de la festividad de Navidad, escuchábamos decir: Y en la tierra paz a los hombres que él ama (Lc 2:14).

Desde los años 60, cada 30 de enero se celebra el Día Escolar de la No-Violencia y la Paz para recordar que la violencia, con sus múltiples rostros, nos rodea y nos envuelve tenazmente. Jornada para recordar la fragilidad de la paz en nuestro mundo, en nuestras comunidades, en nuestro interior. Día para reforzar la voluntad de vivir en paz y de ser portadores de paz. Fecha para que los creyentes mediten sobre la violencia que generan y que sufren y recen por la paz. He aquí, a continuación, algunas pautas posibles en forma de decálogo:

  1. Al Si vis pacem para bellum se contrapone la profecía de Isaías cuando califica al Mesías de Príncipe de paz (9:5) porque es el Siervo sufriente (53: 1-12).
  2. La plegaria cristiana es: Que el Dios de la paz esté con todos vosotros (Rom 15:33).
  3. En el discurso de despedida Jesús dice: Os dejo la paz, os doy mi paz. Os doy la paz que el mundo no da (Jn 14:27).
  4. Cuando Jesús se rencuentra con sus discípulos les saluda diciendo: Paz a vosotros (Jn 20:19.20.26).
  5. Cristo es nuestra paz (Ef:14)
  6. No hay paz si vivimos en la indiferencia, en la amnesia o en la impasibilidad. La paz viene como un don cuando la existencia nos sacude y nos traspasa, cuando uno se purifica de odio y de rencor, cuando se acepta humildemente la necesidad de perseverancia.
  7. Se deja espacio a la pacificación cuando la existencia está capacitada para el perdón que permite pasar de la convivencia a la comunión.
  8. A pesar de las limitaciones, la paz está a nuestro alcance: Si es posible, y hasta donde dependa de vosotros, estad en paz con todos (Rm 12:18).
  9. La paz nos hermana: Felices los que trabajan por la paz, Dios los llamará hijos suyos (Mt 5:9).
  10. No hay paz sin transformación interior y de las relaciones: La bondad y la paz se abrazarán (Sl 85:11).

Esta es la lección: Vivid en paz y el Dios del amor y de la paz estará con vosotros (2 Cor 13:11). Y es que la paz de Dios sobrepasa todo lo que podemos entender (Flp 4:7).

 

 

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