General

La fuerza, tema del 2026

Cuando apenas estrenamos el nuevo año, leo en un periódico una frase de Stephen Miller, asesor californiano de la Casa Blanca: "El mundo se rige por la fuerza, por el poder. Estas son las leyes de hierro desde el principio de los tiempos". No sé si el periodista Enric Juliana se ha inspirado en este enunciado para publicar en X su resumen lapidario: "La fuerza es el tema del 2026". La semana pasada dediqué el artículo a la palabra del año 2025 según el Diccionario de Oxford: rage bait. El ritmo trepidante de los acontecimientos sitúa ahora la palabra “fuerza” como la mejor síntesis del momento presente. Han bastado pocos días para un cambio de rasante espectacular en la vida social. Hemos pasado de la espiritualidad navideña, del niño vulnerable en el pesebre, de los cantos evangélicos de la paz y de las fiestas familiares… a invocar la fuerza y el poder como principios rectores del mundo.

Da la impresión de que, en una primera fase, nuestro planeta se divide en tres grandes centros de poder, mientras Europa sigue buscando su lugar en un escenario que cambia aceleradamente. Los cálculos geopolíticos y geoestratégicos ya no esconden sus planteamientos; se adivinan con facilidad en los discursos y en los gestos. No obstante, si uno de estos centros utiliza la fuerza y el poder sin contemplaciones, los demás se verán legitimados para adoptar el mismo comportamiento. En una segunda fase, las cosas pueden complicarse mucho más si el conflicto se produce entre los propios centros de poder. En los últimos años, según el pensamiento del papa Francisco, habíamos iniciado una Tercera Guerra Mundial a pedazos. Si se entra de lleno en ella, los pedazos serán el resultado final de la guerra.

Si utilizamos el recurso cinematográfico del flashback, podemos situarnos en los inicios de la Segunda Guerra Mundial. En este contexto, C. S. Lewis publicó por primera vez en el Manchester Guardian en 1941 una colección de cartas que dieron origen al libro Cartas del diablo a su sobrino. En él, Escrutopo, un demonio anciano y retirado, escribe cartas a su sobrino Orugario, un demonio que está aprendiendo a serlo en su primer paciente. En su carta VII, le indica cómo debe actuar en aquella época conflictiva y si conviene hacer del paciente un patriota extremado o un extremado pacifista. Todos los extremos deben ser estimulados. No siempre, pero sí en esa etapa. Textualmente escribe: «Otras épocas, como la actual, son desequilibradas e inclinadas a dividirse en facciones, y nuestra tarea es inflamarlas». Su astucia diabólica, alimentada por una prolongada experiencia, logra que patriotismo y pacifismo se integren en una falsa religión y acaben convirtiéndose en causas más importantes que los valores religiosos. Se me ocurre pensar, por ejemplo, en la fraternidad humana.

Discernir el papel de cada persona en la historia colectiva es hoy más urgente que nunca. La sociedad se polariza y la fuerza se presenta como única respuesta posible. Pero cuando la fuerza sustituye a la razón y al diálogo, el resultado no es el orden, sino la devastación. El siglo pasado nos dejó pruebas suficientes. Si no aprendemos de ellas, el 2026 puede ser recordado no solo como el año de la fuerza, sino como el año en que renunciamos a la lucidez.          

 

 

Otras notícias
General

La hospitalidad como camino espiritual y vínculo de fraternidad universal

20 Enero 2025
La hospitalidad es más que un gesto de acogida: es un compromiso profundo con el otro que revela la dimensión espiritual y transformadora de la humanidad. Francesc-Xavier Marín, en la conferencia "La hospitalidad: deber de apertura a la trascendencia", la exploró desde la fenomenología, subrayándola como núcleo de la fe y la convivencia.
General

2º encuentro presencial - Barcelona

El Instituto Superior de Ciencias Religiosas de Barcelona organiza una conferencia titulada “La fachada de la Pasión de la Sagrada Familia: el proyecto Gaudí”, que tendrá lugar el próximo 10 de enero, de 9:30 a 11:00 horas, en el Aula Sant Jordi del Seminario Conciliar de Barcelona. 
General

Una llamada a desarmarnos

El día 1 de enero de 1968, el papa Pablo VI instituyó en un primer mensaje lo que él denominaba "El Día de la Paz". Lo hacía por todo el simbolismo que supone esta fecha, la primera del calendario civil y aun en medio del tiempo litúrgico de Navidad, contemplando el misterio de la Encarnación, el nacimiento del Príncipe de la Paz.