General

Antoni Matabosch celebra noventa años fiel a la vocación ecuménica

El pasado 15 de mayo, el teólogo y sacerdote Antoni Matabosch celebró su noventa aniversario rodeado de familiares, amigos y miembros de la comunidad cristiana, en una misa de acción de gracias en la parroquia de Sant Pere de les Puel·les de Barcelona. La celebración tuvo lugar a las ocho de la tarde, en un ambiente sencillo pero profundamente emotivo, y evidenció la huella que este hombre de fe ha dejado a lo largo de las últimas décadas, también en el ámbito académico y ecuménico.

Matabosch, profesor emérito y referente del diálogo interconfesional, aprovechó la ocasión para compartir algunas reflexiones en una entrevista aparecida en Flama. Con humildad y lucidez, confesó que estas nueve décadas “no han sido pesadas por haber podido hacer tantas tareas”, y recordó cómo figuras como Juan XXIII, Francisco y el cardenal Martínez Sistach han marcado su trayectoria vital y eclesial. En sus propias palabras, “buscar la unidad es un deber de todos los cristianos, ya que Jesús solo quiso una Iglesia”.

Con una sólida formación que incluye el doctorado en Teología, licenciaturas en Ciencias de la Comunicación e Historia Contemporánea, y diplomaturas en Teología Espiritual y Ecumenismo, Matabosch ha destacado siempre por hacer del ecumenismo un estilo de vida, no solo una disciplina académica. Ha sido director del ISCREB y también autor de una extensa producción bibliográfica, y asegura que todavía tiene “un montón de papeles en una silla que esperan aparecer en un nuevo libro”.

Pocos días después del aniversario, el 23 de mayo, Matabosch recibió un reconocimiento especial: la Medalla al Mérito Ecuménico que otorga anualmente la Asociación Ecuménica Cristianos por Terrassa. El acto, celebrado en el auditorio de la Iglesia Evangélica Unida de Terrassa, contó con la glosa de Sebastià Janeras, orientalista y liturgista, que ya había recibido esta distinción en 2023. Fue un homenaje sincero a una vida dedicada al diálogo, la comprensión y la búsqueda de unidad entre confesiones cristianas.

A pesar de la edad, Matabosch mantiene la vitalidad intelectual y espiritual que siempre lo ha caracterizado. Continúa dedicando tiempo a la oración, la lectura y la escritura, y se muestra atento a la evolución de la Iglesia. Sobre el nuevo papa León XIV, manifiesta su esperanza: “Sus gestos y palabras nos dan muchos motivos para pensar que estará en continuidad con Francisco, aunque lo hará a su manera”.

Desde el ISCREB, nos unimos a las muestras de agradecimiento y felicitación hacia Antoni Matabosch, quien ha sido y continúa siendo un referente para el estudio de la teología, el diálogo ecuménico y el entendimiento entre confesiones. Su trayectoria es un ejemplo vivo de fidelidad al Evangelio, de compromiso eclesial y de servicio a la sociedad y al pensamiento teológico contemporáneo.

Otras notícias
General

La hospitalidad como camino espiritual y vínculo de fraternidad universal

20 Enero 2025
La hospitalidad es más que un gesto de acogida: es un compromiso profundo con el otro que revela la dimensión espiritual y transformadora de la humanidad. Francesc-Xavier Marín, en la conferencia "La hospitalidad: deber de apertura a la trascendencia", la exploró desde la fenomenología, subrayándola como núcleo de la fe y la convivencia.
General

Recomendaciones de películas y series para el verano

Este verano, el ISCREB, con la voluntad de compartir propuestas culturales entre toda la comunidad, ha invitado al profesorado a recomendar una película o una serie que les evoque el verano o que consideren especialmente significativa para estas vacaciones. Las respuestas dibujan un mosaico muy diverso, con historias que invitan tanto a la reflexión como al disfrute, el humor o el entretenimiento.
General

Go away you bomb

¿Qué relación existe entre Bob Dylan, un librero de Greenwich Village y el papa León XIV? Esta es la pregunta que plantea Montobbio en el nuevo artículo de opinión publicado en Catalunya Cristiana, que recupera la sorprendente historia de "Go away you bomb", una canción antinuclear escrita por Bob Dylan en 1963 y prácticamente desconocida durante décadas.