Valentí Martínez: “Un liderazgo consiente y ético fomenta la cohesión de equipo"
[Entrevista original aparecida en Flama] Valentí Martínez Espinosa, doctor en psicología y recientemente galardonado con la Medalla al Trabajo President Macià, es director académico de la Cátedra de Liderazgo en Valores, impulsada por Pep Guardiola y Manel Estiarte. Cocreador de Management Colors, Martínez ha desplegado esta formación en hospitales, universidades y organismos internacionales con un impacto transformador comprobable.
La metodología que utiliza el experto combina sesiones intensivas con acompañamiento continuo y evaluación de resultados medibles, con el objetivo de transformar las instituciones desde el corazón de la humanidad. Valentí comparte con Flama detalles de su programa “Liderazgo Ético y Espiritualidad Sana”, impartido en el ISCREB, dirigido a directivos y líderes institucionales que desean integrar valores, autoconciencia y empatía en la práctica profesional.
En un contexto institucional y pragmático, orientado a los resultados, ¿cómo cree que se consigue combinar espiritualidad y liderazgo, que aparentemente pueden parecer antagónicos?
Deberíamos intentar que estas dos ideas no fueran antagónicas. Con las sesiones de liderazgo consciente y ético, lo que buscamos es precisamente eso: acercar ambos conceptos. Hablamos de liderazgo con espiritualidad sana, que consiste en desarrollar una práctica profesional que integre valores, autoconciencia y empatía, para crear entornos de trabajo colaborativos y motivadores.
Si no lo hacemos así, las personas no se sienten implicadas ni comprometidas con su lugar de trabajo. Trabajar con el concepto de liderazgo espiritualizado significa fomentar la cohesión del equipo, priorizar el bienestar emocional y tomar decisiones guiadas por la ética y la conciencia. Cuando se aplican estos criterios, aumenta la confianza dentro del equipo, el sentido de pertenencia y, finalmente, también el rendimiento personal y colectivo. Es una forma de garantizar continuidad y coherencia en la actuación del liderazgo.
¿Cree que esta crisis de valores en el liderazgo es solo del mundo empresarial?
No, es un fenómeno más amplio, de carácter social. Hay un enfoque generalizado en producir más y más, que altera la manera en que se perciben los valores. Además, hay un cambio intergeneracional: los nuevos profesionales interpretan valores como el compromiso y la responsabilidad de manera diferente a las generaciones anteriores. No es mejor ni peor, simplemente diferente. El liderazgo consciente debe ser capaz de entender estas diferentes expectativas para facilitar la cohesión y complementariedad dentro de los equipos.
¿Cómo se materializa un liderazgo ético?
Es imposible tener un liderazgo ético sin que las personas sean éticas. Las organizaciones éticas son fruto de personas con principios claros: honestidad, justicia, respeto y responsabilidad. La ejemplaridad personal marca el camino; el liderazgo, entonces, solo muestra el comportamiento esperado y facilita que las personas actúen en consecuencia.
Además, el liderazgo ético también implica marcar límites y tomar decisiones difíciles, pero siempre de manera empática y asertiva. La comunicación efectiva y la escucha activa son clave para que estas decisiones sean comprendidas y aceptadas.
Todo ello también contribuye a la retención del talento: las personas se marchan de organizaciones donde no se sienten valoradas, reconocidas o cuidadas, o donde los equipos son tóxicos.
¿Esto tiene relación con la ambición?
Históricamente la ambición se ha vinculado al poder, el dinero o la fama, pero también puede ser aspirar a tener conciliación, calidad de vida o superar retos profesionales. Lo importante es mantener la ambición y la pasión; cuando se pierden, aparece la desmotivación.
Hay personas muy capaces que rechazan liderar equipos por la percepción autoritaria que tienen del rol.
Hay muchas maneras de liderar. Es necesario diferenciar dirigir personas de liderar personas: liderar significa guiar, facilitar procesos, motivar y asumir responsabilidades dentro del equipo.
También eres facilitador de Discovery Insights, donde se puede perfilar la personalidad del profesional en verde (solidaridad), amarillo (comunicación), azul (análisis), rojo (pasión). ¿Eso condiciona quién puede liderar?
No. Cualquier persona puede liderar, independientemente del color. Lo que sucede es que todos tenemos todas las energías, todos los colores, en algún grado, y lo que marca la diferencia es cómo se aplican. Esto refuerza la idea de que el liderazgo no depende de un tipo de personalidad concreto, sino de la conciencia, la ética y las competencias que se desarrollan.
Hablemos ahora de la cátedra de liderazgo vinculada a Pep Guardiola y Manel Estiarte. ¿Qué ha aprendido del mundo del deporte de élite aplicable a las instituciones?
La cátedra abarca cuatro ámbitos: salud, educación, empresa y deporte. Aunque el deporte forma parte, no es el único foco. El objetivo es formar profesionales con liderazgo consciente, capaces de crear equipos eficientes y de asumir responsabilidades que mejoren la atención a las personas, especialmente en hospitales e instituciones de salud. Trabajamos para dotarlos de competencias para afrontar situaciones difíciles y tomar decisiones con empatía y asertividad.
Ha trabajado con hospitales, universidades y organismos internacionales. ¿Cuál es el patrón común de malestar que encuentra cuando entra en una institución?
Nosotros trabajamos mucho según la demanda. Dependiendo de las necesidades de los diferentes ámbitos de la salud, adaptamos el contenido de formación y el acompañamiento en la toma de decisiones. El sector salud es un sector con muchos puntos de dolor: recursos muy limitados, decisiones difíciles, dificultad para captar nuevos profesionales y la necesidad de acompañarlos adecuadamente.
Lo que intentamos es dotar a los profesionales de la máxima musculatura formativa para que puedan afrontar estos retos.
Trabajamos en tres verticales principales: retos individuales, como asumir responsabilidades concretas dentro de su práctica profesional y adaptarse a situaciones nuevas; equipos de trabajo: cómo crear equipos eficientes que garanticen el rendimiento y la colaboración; organización y propósito final: cómo asegurar que la organización, en conjunto, pueda atender mejor a las personas que reciben los servicios, sean pacientes, usuarios o clientes.
Al final, el sector salud trabaja para la promoción de la educación y el tratamiento de las personas, y nosotros los acompañamos para integrar liderazgo consciente, empatía y toma de decisiones con asertividad dentro de estos entornos complejos.
¿Qué alumnos han asistido a la formación impartida en el ISCREB?
Hemos tenido personas de la Fundación Pere Tarrés, del sector social, de la Archidiócesis de Barcelona, del Ayuntamiento y del ámbito de la salud mental. Esta diversidad ha facilitado discusiones profundas sobre conciencia, ética y liderazgo, y cómo estas cualidades pueden transformar la manera de liderar. El objetivo es que cada participante pueda integrar estos valores en su práctica profesional.