Jean-Marc Aveline: “El espectáculo de la Sagrada Familia fue maravilloso”
El cardenal Jean-Marc Aveline, arzobispo de Marsella y presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Francia, ha valorado de forma muy positiva la reciente visita del papa León XIV a Cataluña. El purpurado ha participado en Barcelona en los Encuentros del Mediterráneo 2026, una iniciativa eclesial que coincidió con la estancia del pontífice en el marco de su viaje apostólico por el Estado español.
Un modelo de organización para Francia
El cardenal francés se ha mostrado muy impactado por los actos celebrados en Cataluña. “El espectáculo de la Sagrada Familia fue maravilloso, extraordinario”, ha asegurado Aveline, quien ha reconocido que el arzobispo de París —que se encontraba detrás de él durante el acto— y él mismo admitieron que tendrán que "hacer algo" similar para la próxima recepción de León XIV en la Catedral de Notre-Dame el próximo mes de septiembre, mes en el que el pontífice tiene previsto visitar París, Metz y el Santuario de Lourdes.
Aveline ha confesado, entre risas, que “la excelente organización de la visita papal a Cataluña nos añade una gran presión”. Además, ha puesto de relieve la cercanía del Papa en actos como el encuentro con organizaciones benéficas en la parroquia de San Agustín —donde dialogó con un niño de seis años— y en el Estadio Lluís Companys con los jóvenes. “Para mí, fue un encuentro verdaderamente épico y profundamente personal”, ha explicado.
El Encuentro del Mediterráneo en Barcelona
Entre el 6 y el 13 de junio, el Seminario Conciliar de Barcelona ha acogido el Encuentro del Mediterráneo 2026, impulsado por el propio Aveline para responder a desafíos como la migración, la paz y el diálogo interreligioso. El evento ha reunido a representantes de 25 países, incluyendo a teólogos, jóvenes de diversos credos, trabajadores sociales y funcionarios de la Santa Sede como el cardenal Michael Czerny, prefecto del Dicasterio del Servicio al Desarrollo Humano Integral. Durante su estancia, el Papa les dirigió un mensaje de aliento que el cardenal describe como un “constante estímulo para continuar por un camino donde la Iglesia no tiene las soluciones, pero invita a todos los que quieran caminar con ella”.
Construir desde la fraternidad
Ante los retos actuales de la región, especialmente los conflictos en Oriente Próximo, Aveline ha destacado que estos espacios permiten que personas de países en guerra se reúnan y dialoguen: “La Iglesia no tiene una fórmula para dar respuesta a todos los desafíos, pero sí una manera de afrontarlos, priorizando la dignidad de las personas, el diálogo y la creación de fraternidad”.
En el ámbito local, el presidente del episcopado francés ha subrayado la buena sintonía con el arzobispo de Barcelona: “todo esto se desarrolla en el marco de una fraternidad personal con el arzobispo de Barcelona. Es decir, con el cardenal Omella al frente, existe una fraternidad, y sobre esta fraternidad podemos construir”. Según el cardenal, el papel del Mediterráneo radica en ayudar a entender que “estos entrelazamientos nos ayudan a lograr la paz, la relación, la reconciliación, el hábito de aprender a vivir juntos, la libertad de creer y el arte de vivir juntos”.