El análisis psicológico-simbólico y las ciencias gastronómicas
Pepa Cartini, antigua alumna del Diploma de Especialista Universitario en Mitología y Simbología, presenta la gastronomía como mucho más que un hecho nutricional o cultural: la concibe como un posible camino de autoconocimiento y transformación interior. Desde su trayectoria en gastronomía, docencia y estudios de mitología y simbología, explica que muchas de las relaciones que establecemos con la comida —platos apreciados, recetas familiares, rituales culinarios— contienen capas de significado profundo que rara vez son abordadas en la investigación y la enseñanza gastronómica.
A partir de los estudios mitológicos y de la psicología simbólica (Jung, Eliade, Frazer), propone analizar la gastronomía como una relación imaginaria entre el ser humano y su entorno a través del alimento. La comida actúa como una “pantalla” simbólica en la que se proyectan conflictos, emociones, valores y deseos, que son literal y metafóricamente asimilados en el acto de comer. Este proceso lo define como transubstanciación, una imagen arquetípica del sí mismo que permite la transformación interior a través del consumo de un alimento cargado de significado.
La propuesta teórica se concreta en el análisis de una receta familiar: los hinojos, transmitida por su padre y su abuela, vinculada a la cultura gitana. El ritual de recolectar los hinojos en la naturaleza activa imágenes de alegría, comunidad, identidad ancestral y libertad, en contraposición con la vida urbana, el sedentarismo forzado y el control social. De este contraste emerge un conflicto arquetípico central entre libertad y sometimiento, asociado respectivamente al nomadismo, la naturaleza y el Edén, por un lado, y a la ciudad, la caída y la sociedad mayoritaria, por otro.
La incorporación de los hinojos a la vida cotidiana urbana funciona simbólicamente como una manera de introducir el Edén y la identidad gitana dentro de un contexto hostil, permitiendo integrar una realidad psicológica y social difícil. Este conflicto se inscribe en un marco histórico y sociopolítico marcado por siglos de persecución, leyes antigitanas, racismo estructural y procesos de invisibilización identitaria. Así, la conferencia muestra cómo un hecho gastronómico puede contener memoria, resistencia cultural y denuncia social y, al mismo tiempo, ser una vía de sanación y transformación personal y colectiva.
Pepa Cartini profundiza en el análisis simbólico de la receta de los hinojos como hecho gastronómico completo. Identifica una estructura simbólica en tres actos: el ascenso a la montaña y la recolección (camino, jardín, Edén), el descenso hacia la ciudad (caída, pérdida, urbe) y, finalmente, la cocina y el disfrute del plato, asociados a la transformación. Los ingredientes empleados —fácilmente transportables, encontrables en los caminos o resultado del paso del tiempo— reflejan el modo de vida nómada originario y una cocina del aquí y ahora, basada en el aprovechamiento.
Esta cocina de aprovechamiento revela un contenido latente profundo: la vivencia de formar parte de un todo y de interactuar con la naturaleza y el momento presente, imagen que reactiva el mito del Edén y la cosmovisión gitana. Este modelo culinario comunitario y tradicional se opone a la cocina de autor contemporánea, centrada en el individuo, la creatividad personal y la mercantilización de la imagen, a menudo desvinculada de los ciclos naturales y de la comensalidad.
El análisis arquetípico identifica diversas figuras: el Senex (el anciano sabio transmisor del conocimiento culinario, su padre); el Puer Eternus, vinculado a la indefensión, la nostalgia paralizante y, en su sombra, al food porn y a una gastronomía basada en la voracidad y el espectáculo; el arquetipo de la Madre, tanto como madre naturaleza (slow food, equilibrio ecológico) como madre patria u hogar (comfort food, identidad y pertenencia); y, finalmente, el sí mismo, entendido como arquetipo unificador y motor de individuación colectiva.
Desde esta perspectiva, la receta de los hinojos actúa como un contramito gastronómico frente al modelo capitalista y agroindustrial dominante, reivindicando la tradición, a las personas mayores, la comunidad y el respeto por el medio ambiente. Sus valores simbólicos conectan con movimientos gastronómicos y ecológicos contemporáneos que apuntan a un retorno renovado a lo esencial. Como conclusión, Cartini defiende el análisis psicosimbólico como una metodología valiosa para los estudios gastronómicos, capaz de integrar deseos, conflictos y dimensiones sagradas en la investigación, la docencia y la práctica culinaria.
Cartini reafirma la idea central que ha atravesado toda la conferencia: la gastronomía, observada desde una perspectiva psicológica y simbólica, puede convertirse en un camino de autodescubrimiento, individuación y evolución personal o espiritual, tanto para estudiantes de gastronomía como para cualquier persona que entre en relación consciente con el alimento. Este proceso requiere una actitud abierta, tanto intelectual como emocional.