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Parroquia: larga historia y renovación pendiente

15 de diciembre 2016
La parroquia es una institución muy antigua. Data del siglo IV. En su larga historia ha pasado por muchas vicisitudes. Ha demostrado una gran capacidad de adaptarse a las nuevas situaciones, y eso le ha permitido irse manteniendo hasta el tiempo actual. En el transcurso del siglo pasado, sobre todo durante el período posconciliar, se escucharon voces que anunciaban la próxima desaparición de la parroquia. Algunos consideraban que era una estructura no sólo antigua sino también anticuada y creían que había que buscar un sustituto. Pero la parroquia ha resistido y sigue existiendo, con sus posibilidad y sus limitaciones. "La parroquia no es una estructura caduca", dice el Papa Francisco en la exhortación apostólica Evangelii gaudium (n. 28). Sigue siendo válida. Hasta ahora, no ha dado de sí todo lo que podía dar. Le queda mucho camino por recorrer. Así lo indica el Papa Francisco: "Tenemos que reconocer que la llamada a la revisión y renovación de las parroquias todavía no ha dado suficientes frutos de cara a que estén aún más cerca de la gente, que sean ámbitos de viva comunión y participación , y se orienten completamente a la misión "(Evangelii gaudium, 28). El vínculo entre la parroquia y la misión de la Iglesia es un punto capital.
 
Un libro reciente, "Una renovación divina", de James Mallon, lleva por subtítulo: "De una parroquia de mantenimiento a una parroquia misionera". La idea de misión también figuraba en el título de un famoso libro publicado en Francia en 1946, hace justamente setenta años: "Parroquia, comunidad misionera", de G. Michonneau. Profundizar la dimensión misionera de la parroquia contribuirá decisivamente a rejuvenecer esta institución tan antigua y hará que dé, también hoy, muchos buenos frutos.