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Esperanza

Josep Sastre, professor ISCREB - General

Adviento espera y esperanza. Sabemos muy bien a quien esperamos, al Emmanuel, pero cuando ponemos rostro a este Esperado, se nos hace difícil la esperanza. Porque el Dios con nosotros, hecho nuestro hermano en los hombres y mujeres de nuestro tiempo, vive tantos problemas y sufrimientos en el mundo, en la familia y personalmente. Una Navidad y otra van sucediéndose, pero la marcha del mundo continua, el mundo enfermo de guerras y violencias, enfermedades como la que está presente entre nosotros; continúan las crecientes injusticias, la gran diferencia entre países pobres y países ricos, el hambre… ¿Qué pueden esperar todos esos? ¿Qué podemos esperar? Tiempo atrás el padre M. Estradé definía la Esperanza como fe en un amor; así, Ch. Peguy dibujaba la esperanza como la hermana pequeña de la fe i de la caridad.

Sin duda en este Adviento, en esta Navidad, deberemos avivar mucho más las dos hermanas mayores de la Esperanza, especialmente la Caridad, el amor convertido en solidaridad, como tanta gente la ha ido practicando a lo largo de esta pandemia del Covid 19 que vamos sufriendo y que ha estremecido a todos los sectores de nuestras sociedades. Quienes son los más vulnerables, las personas en situación de precariedad, los mayores, los enfermos… que durante tiempo van a estar debilitados.

            También en el corazón de muchos ha enraizado el miedo que devora la alegría. El miedo suele nacer, con frecuencia, de lo desconocido, qué futuro nos espera, y suele manifestarse en posturas agrias en la relación con los otros.

            Este Adviento - Navidad podrá transformar nuestra mirada sobre los otros, sobre el mundo, sobre mí mismo, que nos haga pasar de la acritud a la benevolencia, del desacuerdo a la bondad; nos hará tomar el partido de la sonrisa en cada encuentro, saludar al otro como un hermano amado por Dios y desearle todo el bien que Dios quiere para él. Y si el Adviento nos invita al gozo, sabemos que la alegría cristiana no es del orden de un optimismo ingenuo, sino que siembra en el corazón de cada día la esperanza, hecha posible y creíble por la Palabra hecha carne.

En una página de Cáritas se presentaban veinticinco 25 frases sobre la esperanza del papa Francisco; esta son algunas de ellas:

·         Podemos tener tantos problemas, tantas dificultades, pero cuando nos encontramos ante un niño nos surge dentro una sonrisa, la simplicidad, porque nos encontramos ante la esperanza: ¡un niño es la esperanza!” (07/12/2016)

·         “La esperanza no defrauda. ¡El optimismo defrauda, la esperanza no! ¿Entendido?” (07/12/2016).

·         “Así es la esperanza, sorprende y abre horizontes, nos hace soñar lo inimaginable, y lo realiza” (28/12/2016).

·         “Para hablar de esperanza con quien está desesperado, se necesita compartir su desesperación; para secar una lágrima del rostro de quien sufre, es necesario unir a su llanto el nuestro”. (04/01/2017).

·         “Esperar significa e implica un corazón humilde, pobre. Solo un pobre sabe esperar. Quien está lleno de sí y de sus bienes, no sabe poner la confianza en ningún otro sino en sí mismo”. (01/02/2017).