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El Consejo Mundial de Iglesias (1910-2021). Hacia la unidad perdida

ANTONI MATABOSCH - General

ANTONI MATABOSCH, El Consejo Mundial de Iglesias (1910-2021). Hacia la unidad perdida, (Col. Universàlia 3), Ateneu Universitari Sant Pacià-Facultat de Teologia de Catalunya, Barcelona, 2021, 429 páginas

 

El profesor Matabosch desde hace 55 años ha seguido muy de cerca el Consejo Mundial de Iglesias (CMI), formado hoy por 350 Iglesias, que buscan la unidad perdida. Ha asistido a las siete últimas Asambleas Mundiales. Este libro recoge, amplía y profundiza lo que ha escrito sobre el Consejo, desde su prehistoria desde 1910 y su desarrollo desde 1948. El autor pretende mostrar los precedentes, creación y evolución Consejo Mundial de Iglesias. Los tres movimientos previos al Consejo y el mismo CMI, fueron madurando un nuevo tipo de relación fraternal entre las Iglesias y fueron los primeros propulsores del movimiento ecuménico tal como lo entendemos hoy en día. De las dificultades, equivocaciones y grandes logros en su camino hacia la unidad visible de la Iglesia, se ha esforzado en convertir los problemas en oportunidades, no las oportunidades en problemas. Un camino y una meta que suscita más esperanza que optimismo, porque la esperanza se funda en la confianza en Dios que desea la unidad y no en el orgullo; es un largo camino que va de la coexistencia, la cooperación, el compromiso y, finalmente, a la comunión.

Los estudios que el Autor llevó a cabo en el Seminario de Barcelona y en la Universidad Gregoriana de Roma durante los años ’50 del siglo pasado, no inclinaban precisamente a buscar la unidad de los cristianos. Especialmente los protestantes eran herejes que quisieron emanciparse de la Iglesia católica y su futuro, decían en las clases, era retornar a la Iglesia madre. No había lugar para el diálogo y el caminar juntos. En paralelo el ecumenismo fue madurando desde 1910, dando como fruto el Consejo Mundial de Iglesias en 1948. Juan XXIII abrió las puertas de la Iglesia católica a nuevos aires hacia la unidad de los cristianos.

El profesor Matabosch, durante la primera mitad de los años ’60, asimiló los nuevos derroteros teológicos que llevaban al ecumenismo. Pero no fue hasta 1966 que se percató que los libros de texto de la asignatura de religión (obligatoria) eran muy preconciliares. Siguiendo estos hilos, cursó un master en ecumenismo (1967-1968) en el Instituto Ecuménico de Bossey (Suiza) del Consejo Mundial, que le ató al ecumenismo ya de por vida.

Este libro consta de un capítulo preliminar que relata de forma sintética el camino desde Edinburgo 1910 hasta la formación del Consejo Mundial de Iglesias en Amsterdam 1948. La nueve primeras Asambleas se han agrupado de tres en tres, ya que responden a ciclos del Consejo, que le parecen claros.

Hay un primer período de creación, formación y estructuración del CMI que se inicia en la Primera Asamblea en Amsterdam 1948 (Nos roponemos estar juntos), seguida de Evanston 1954 (Continuamos juntos) y Nueva Dehli 1961 (Todos juntos hacia la unidad local).

         A continuación, hay otro trio de Asambleas que podríamos llamar de madurez.En Upsala 1968 se insiste en el compromiso social y la catolicidad como meta; en Nairobi 1975 se abren y discuten los principales temas, y Vancouver 1983, la Asamblea más equilibrada y donden Fe y Constitución influye con fuerza.

         Las siguientes tres Asambleas se pueden denominar de crisis, en el sentido que dibujan una curva empezando por Canberra 1991 donde hay la eclosión o erupción de muchos problemas que se venían arrastrando; eguida de Harare 1998 que no es capaz de resolverlos, aunque entrevé una salida en el documento       Hacia una visión común; y finalmente en Porto Alegre ya se doblega la curva con un replanteamiento global y un onsenso.

 En un último apartado se estudia la proyección del Consejo hacia el siglo XXI, primero en la X Asamblea en Busan (2013), donde se vislumbraron nuevos caminos para la unidad de la Iglesia y finalmente se esbozan las dificultades, los cambios, las nuevas oportunidades y los posibles erroteros para el Movimiento Ecuménico en orden a la XI Asamblea de Kalsruhe 2022) y a los decenios posteriores.