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Color púrpura

Josep Oton, professor de l'ISCREB - General

(Originalmente aparecido en RS21) La púrpura es una modalidad del color rojo. Su nombre procede de unos moluscos marinos que pueblan el Mediterráneo. De su tinta, se obtiene un pigmento muy apreciado desde la antigüedad, porque servía para teñir telas. Por su elevando precio, pronto se convirtió en una señal de distinción. Finalmente, se usó, se reservó, a monarcas, su familia y allegados.

A imitación de los emperadores romanos, la Iglesia católica utilizó este color en la vestimenta de los Papas y de los altos cargos de la Curia. A partir del siglo XV, este tinte tan cotizado sirvió para honrar a los cardenales “purpados”.

En este contexto eclesiástico, el púrpura pasó a ser el color de los mártires, puesto que evoca su sangre derramada. Así, los cardenales se revisten de rojo para poner de manifiesto su disposición a defender la fe hasta el máximo sacrificio.

El origen de la expresión “el peso de la púrpura” se remonta a la antigua Bizancio, donde los emperadores “nacidos en la púrpura”, eran en última instancia los responsables del bienestar del pueblo. Por consiguiente, pendía sobre ellos la espada de Damocles de la toma de decisiones que no siempre resultaban gratas.

Hoy, la Iglesia se enfrenta a grandes retos que no se resuelven con el inmovilismo, la inercia o la precipitación. Los cardenales pueden aferrarse a su estatus de purpurados como una prerrogativa principesca, o bien asumir la responsabilidad que el peso de la púrpura conlleva. Cargan a sus espaldas con dos mil años de tradiciones. Pero también, les pesa sobremanera un futuro que depende en gran medida de su grado de acierto.