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Josep Otón publica su nueva novela: Laberintia

Lucía Montobbio - General

Josep Otón (Barcelona, 1963) es doctor en historia (UB), catedrático de educación secundaria y docente en el Instituto Superior de Ciencias Religiosas de Barcelona. Ha escrito diferentes libros en torno la interioridad: El inconsciente, ¿morada de Dios? (Sal Terrae, 2000; ed. brasilera: 2003), Vigías del abismo. Experiencia mística y pensamiento contemporáneo (Sal Terrae, 2001), y Debir, el santuario interior. La experiencia mística y su formulación religiosa (Sal Terrae, 2002; ed. brasilera: 2008). En el mismo ámbito ha coordinado La interioridad: un paradigma emergente (PPC, 2004). Ha realizado también dos incursiones en la narrativa juvenil: 21 Retratos para el siglo 21 (Aunalia, 2003) y El chamán del Pequeño Valle (San Pablo, 2007). Dedicó la tesis doctoral a la filosofía de la historia de Simone Weil, autora sobre la cual ha escrito, además de diferentes artículos, el volumen Totalitarisme, arrelament i nació en l’obra de Simone Weil (Generalitat de Catalunya, 2007), galardonado con el Permio Serra i Moret. Sus trabajos cobre Weil también le han hecho merecedor del Premi Joan Profitós y del Premio de la Cátedra Victoriano Muñoz (UPC). Recibió el Permio de Ensayo Bíblico (2008). Sus últimas publicaciones son Simone Weil: el silenci de Déu (Fragmenta, 2008), Història i pedagogia en l'obra de Simone Weil (2009), Històries i personatges. Un recorregut per la Bíblia (2009), El camino espiritual de Simone Weil (2009), Relatos con vivencia. Retratos de interior (2010) y El reencantament postmodern (Cruïlla/FJM 2012), Premio de Ensayo Joan Maragall (2011),  La mística de la Palabra (Sal Terrae, 2014) y la novela Laberintia (Mensajero, 2015). Es asesor de la colección Assaig de Fragmenta.

Lucia: Josep, ¿por qué te has animado a publicar una obra de narrativa?

Anteriormente ya había publicado relatos breves: 21 retratos para el siglo 21 (ed. Aunalia) y Relatos con vivencia. Retratos de interior (ed. Khaf), y una novela de aventuras para público infantil y juvenil: El chamán del Pequeño Valle (ed. San Pablo). Escribir narrativa es muy gratificante. Te permite crear un mundo, una atmósfera, una historia y unos personajes. Además, se establece una complicidad muy especial con el lector.

Te conocía más por los ensayos que por la novelas. Como autor, ¿crees que ambas facetas son muy diferentes?

En lo que concierne al estilo, sí. Ahora bien, si nos centramos en el contenido, no. El mensaje de fondo de Laberintia es el mismo que el de otros libros como La mística de la Palabra (ed. Sal Terrae). Siempre he escrito sobre el proceso interior y la espiritualidad. Ahora lo sigo haciendo, pero con otros recursos literarios.

¿Podríamos decir que se trata de una novela espiritual?

Sí, por supuesto. La experiencia espiritual, aunque sea inefable, necesita ser narrada. Es imprescindible una teología analítica, pero también la construcción de un relato que exprese la experiencia. La Biblia, en el fondo, es esto. No se trata tanto de un conjunto de definiciones teológicas o normas morales como de presentar relatos significativos, algunos con un trasfondo más o menos histórico y otros, no. ¿No es este el sentido de las parábolas del Evangelio?

¿Y cuál es el argumento del libro?

Laberintia está ambientada en un monasterio de finales de la Edad Media. Un inquisidor busca pruebas para erradicar una nueva herejía: la proliferación de laberintos en las iglesias (Charters, Reims, Amiens, Auxerre...). Cree que se trata del resurgimiento de cultos paganos totalmente incompatibles con el cristianismo. En su viaje llega a Santa Maria degli Angeli, un monasterio dirigido por una abadesa poco convencional que rebate sus argumentos y defiende el valor de la sabiduría de los pensadores antiguos.

¿Qué te sugiere la palabra laberinto?

El laberinto es una figura que aparece en muchas culturas con significados diferentes. Yo lo presento como una imagen de la interioridad y una metáfora de la búsqueda de sentido.

Antes, cuando has explicado el argumento del libro y has enumerado las palabras: monasterio, inquisidor, laberinto… no he podido evitar pensar en el Nombre de la Rosa.

Sí, Laberientia intenta entablar un diálogo con El Nombre de la Rosa. Uso muchos elementos que evocan la novela de Umberto Eco, pero con la intención de plantear un mensaje distinto. El Nombre de la Rosa presenta la secularización, el nihilismo, el desencantamiento del mundo. Laberintia quiere reivindicar la experiencia espiritual, la fuerza creativa del cristianismo, la capacidad de reinterpretar la realidad, un reencantamiento cristiano del mundo y, en particular, de la cultura.

¿A qué público va dirigido el libro?

El libro tiene diferentes niveles de lectura. En principio está pensado tanto para personas que les gusta distraerse leyendo novelas de misterio como para quién lee para pensar. Al final del libro he incluido un Post Scriptum donde identifico los personajes históricos, aporto claves de lectura, explico en qué y en quién me he inspirado. Sería lo que explicaría a mis lectores en una tertulia.

¿Así pues, el público de Laberintia es un lector adulto?

No necesariamente. A menudo subestimamos la capacidad lectora de los jóvenes. Antes de publicarlo, pasé el texto a mis alumnos y les gustó mucho. La trama les engancha. Además, está escrito de manera que se explican aspectos culturales que tal vez no conocen.

Laberintia puede ser una buena herramienta pedagógica. A través de una novela se pueden trabajar contenidos de Lengua, pero también de Historia, de Cultura Clásica, de Matemáticas o de Dibujo. Pero sobre todo puede ser un material para la clase de Religión y para la Pastoral. Es un texto que invita a la reflexión.

¿Quieres añadir algo más para acabar?

He tardado cinco años en escribir Laberintia. Se lee muy rápido. Pero invito al lector a no precipitarse, a releerlo, a reflexionarlo, a vivirlo como si transitara por un laberinto.

Gracias Josep

Gracias a ti, Lucia

 

Nota: La presentación del libro tendrá lugar en la Librería Claret el 26 de mayo de 2015. Más información aquí